miércoles, 1 de noviembre de 2017

El gato negro.



 He cogido para el primer cuento, un libro al que tengo bastante estima, y me refiero a los "Cuentos macabros" de la editorial Edelvives, una recopilación de algunas de las historias de Poe, traducidos por Julio Cortazar e ilustrados por Benjanmi Lacomee. Así pues os transcribo mis impresiones sobre este cuento traído por mi pequeño tesoro. Sí, dicho libro que es precioso, por si no lo sabíais.
Bien la historia nos presenta a un individuo que desde niño ha sido afable y bueno, que tiene un especial cariño, dedicación y pasión por los animales. Su vida transcurre hasta la adultez marcada por este rasgo, que se consolida cuando encuentra una esposa que comparte dicha afinidad con él, dando como resultado la obtención de numerosos compañeros animales en el hogar que comparten. Sin embargo, y con la llegada de la última mascota, un gato grande, negro, se va agriando el carácter de éste individuo. El cariño del animal se le vuelve insoportable, él se vuelve oscuro y melancólico, cae en la bebida y se convierte en un agresor, trastornado, que maltrata a los animales y a su mujer. Una noche, totalmente ebrio, cuando el gato huye de él, el lo mutila, sacándole un ojo, al día siguiente cae en la cuenta de lo que ha hecho. El sujeto, que nos cuenta su historia en tiempo pasado, pues él ahora está en la cárcel, nos comenta que en éste punto algo se adueñó de él, algo a lo que llama el espíritu de la perversidad, un deseo irrefrenable de cometer fechorías de la más baja catadura moral y ética.
Finalmente, con un odio enardecido hacia el animal que es el colmo de su ira, lo agarra y lo cuelga de un árbol por el cuello, aquí hay que señalar que el tipo, y además hace hincapié, es plenamente consciente de lo que hace, no es como la otra vez, que se le fue la mano, que estaba alcoholizado. Quizás aquí no estuviera en plenas facultades, pero eso no le impidió caer en la cuenta de la atrocidad que estaba cometiendo, y que por su mano tenía lugar. El tipo llora sabiendo lo que hace y que no va a detenerse, que no tendrá solución ni vuelta atrás, y que el no parará hasta que aniquile al pobre animal. Después de eso, horas más tarde, mientras duerme, despierta y su casa está en llamas, consigue escapar, no hay victimas mortales, pero cuando estas se extinguen, en una de las paredes, que no ha ardido, quizás por el reciente enlucido... Aparece casi graba, la silueta impresa de un gato enorme colgando de una soga. La gente rodea la pared apreciando el hecho considerablemente extraño... Y el tipo, aterrado, decide aplicar una explicación lógica, racional y científica a tan notable hecho.
La situación de este individuo cambia, ahora ya no tiene el poder adquisitivo de antes, y su modo de vida se resiente, lo que se refleja en su carácter, soportado resignadamente por su esposa. El odio, quizás el remordimiento o incuso el pavor, lo hunden más, y empieza, casi con la esperanza de redimirse, a buscar un gato semejante al que asesinó para cuidar de él. Una noche, en una infame taberna, lo encuentra, se acerca a él, nadie sabe de quien es, ni lo ha visto antes allí, el gato parece cogerle cariño, así que se lo queda... Decisión que lamentará al día siguiente, cuando descubra que la semejanza de el nuevo gato, es tal a la del anterior, de nombre plutón, que incluso es tuerto, como el susodicho Plutón, la única diferencia entre ellos, es una marca en el pecho del nuevo compañero felino, en su pelaje, una mancha blanca.
Este hombre queda aterrado ante la casualidad y rehúye todo lo que puede al animal, asustado de lo que pueda ser, pese a las cariñosas atenciones que éste trata de prestarle. Finalmente, bendita sufridora. Una noche de ira, ya no puede más, y cuando el animal sin querer casi le hace tropezar y caer por unas escaleras, el furibundo protagonista, coge un hacha, y se lanza a por el animal, su pobre mujer, intenta detenerle, sin saberlo convirtiéndose en el objeto directo de la ira desbordada de su marido. Éste le clava un hacha en el cráneo, matándola al instante. Y después viendo lo que ha hecho, directamente se lanza a buscar una forma de ocultar el cadáver, con toda la sangre fría y calma de un maestro criminal, resuelve, emparedar el cuerpo en un pared. Y después busca al infame gato de sus desvelos para rematar su deseo homicida, al no encontrarlo se va a la cama y por primera vez en mucho tiempo duerme bien a gusto. Pasan los días, y el místico gato no aparece. Nuestro protagonista, por fin, ha hallado la paz. La policía investiga la desaparición de su esposa, y para gozo del protagonista no haya nada, su seguridad es tal, que en uno de los registros del pobre hogar que ambos compartían, decide que no puede dejar irse a los investigadores sin un pequeño gesto que demuestra su triunfo criminal. Así que empieza a presumir de la robustez de la casa y de la buena construcción que posee la misma. Hasta tal punto que golpea con su bastón la pared tras la que se haya su mujer muerta. Y como respuesta ha su golpe, se oye un quejido, similar al de un bebe lloroso. Los investigadores se lanzan a toda prisa, para tirar la pared abajo, para liberar a quien se encuentra al otro lado de la misma... tras hacer caer la pared, encuentran la prueba que firmará la condena de nuestro protagonista. El cadáver de su esposa, y el gato negro apoyado en su cabeza, maullando, pues había quedado atrapado junto al cadáver.
Éste relato me encantó, porque, a mí entender, Poe nos dibuja a un psicópata. Él no sabe que lo es, pero creo que es evidente. Éste hombre no ha encajado nunca. La gente le rechaza y esto le lleva a buscar el cariño que las personas no le dan en los animales, pero cuando lo consigue, cuando lo obtiene y por decirlo así, los domina... Pierde su interés en estos. Le pasa con todos los animales que le profesan auténtica devoción y le pasa con su esposa. ¿Por qué el objeto de sus desvelos, el protagonista de su psicopatía es el gato? Sencillo, porque a su modo de ver, es la más majestuosa de las piezas de su colección, por el sencillo hecho de que el amor de los gatos como todos sabemos, por su carácter independiente es más esquivo que el de otros animales o incluso el de muchas personas. Por eso su carácter se agria, porque su objetivo primordial el satisfacer sus oscura psicopatía, ha quedado cumplido y necesita satisfacerla. La bebida, lo único que hace es empeorar ese estado, esa necesidad. Y eso le lleva a aumentar su hostilidad. Hacía los seres que le rodean, hasta perder el amor que le procesan y por lo tanto consigue lo contrario a su deseo, pierde su dominio sobre ellos. Ello le lleva a matar, lo cuál aumenta su paranoia. Lo cuál embrutece su ánimo. Y lo cuál le enloquece. Hasta el punto de que mata a su mujer, una forma extrema de saciar su sociopatía. Si no puedo tenerte, te mato. Por desgracia hemos visto esto demasiadas veces. Por eso al final, antes de ser castigado y descubierto... Está feliz, tranquilo, ha conseguido su objetivo, hasta el punto más profundo.

En fin, es una gran historia, que de la mano del genial Poe, hemos disfrutado, con su capacidad para meternos en el terror de la forma más introspectiva, más personal, sin desvelarnos por un momento, el final, consiguiendo mantenernos enganchados hasta la última página.

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