Buenos días chicos y chicas. Antes de empezar con ésta reseña, os
quiero hablar un momento. El blog ha estado algo parado desde antes
del verano. No creo que os siente mal, pero por si acaso os pido
disculpas, llevaba un ritmo de escribo y publico, si os paráis a
mirarlo lo veréis que subía varias cosas al mes. Pero tuve unos
meses de mucho lío y no tenía tiempo de ponerme a publicar lo que
escribía. Perdón por ello. Habrá unas diez reseñas ahí esperando
a ver la luz. Vuelvo al tajo y no tendré mucho tiempo, pero de
momento las he dejado programadas para que una vez al mes salgan.
Así, aunque espaciada hay cierta continuidad. Intentaré dejar
siempre algo programado para que se mantenga esa rutina y perdón por
las posibles inconveniencias que haya podido causaros eso.
Ahora sí, vamos con la reseña. He leído Demonio de Libro y tengo
cosas que decir sobre él, así que adelante. Para quien no lo sepa,
mega resumen del libro Express. Un demonio se queda encerrado en un
libro y nos cuenta su historia a cambio de algo. Ya'ta.
Ale a otra cosa. A ver el que quiera el argumento que abra nueva
pestaña o que en la misma le de al buscador si le importa una mierda
lo que estoy escribiendo.
...
...
...
Gracias a los que os habéis quedado, sois los mejores. Sabía yo que
no me fallaríais. La fórmula de demonio de libro es un poco ésta,
dirigirse al lector, hablarle directamente, encarnando al
protagonista y reo encerrado en el libro, esperando que el mismo siga
leyendo, si no lee, no existe.
Lo más interesante o atrayente de éste libro, posiblemente sea que
lo ha escrito Clive Barker. Sí, el de Hellraiser. He de admitir que
no he leído Hellraiser, más allá que artículos sobre la misma
novela. La tengo en pendientes ¿vale? Bueno el caso es que la
película si me moló bastante y además tenéis reseña de la misma
en éste blog.
Quizás debería poner un link a esa última frase. ¿Lo haré, no lo
haré? Quien sabe MUAJAJAJAJA.
Perdón intentaba tener los mismos aires que el prota del libro que
se supone estoy reseñando, ya veréis porqué.
Lo mejor.
He de decir que la premisa es buena. Y el tío escribe bien, porque
si no éste libro sería insufrible, lo que falla no es eso. La
historia te llega a enganchar, no es que te vuelvas loco si no lees,
pero es fácil proponerse lo de "ya que he empezado lo termino".
Mola lo de que el protagonista te hable directamente, te hace
conectar más con él, romper la narración lineal en primera
persona. Está guay. Y el terror no es un género precisamente fácil,
por eso, rompo una lanza en favor de quien muchos consideran uno de
los escritores que han configurado el terror actual, literaria y
cinematográficamente y por ello me leeré Hellraiser, de una vez. A
ver su obra maestra antes de criticar su estilo.
Lo peor.
La premisa es genial. Un demonio encerrado en un libro, que te cuenta
su historia sin tapujos, y se dirige a ti directamente. Haciendo
parecer que el libro que tienes en las manos está maldito. Pero le
fallan algunas cosas. Y tengo que decirlo, porque no me lo aguanto,
aunque no sea ni remotamente relevante. ¿Quien coño diseñó la
portada de la versión debolsillo? Es horrenda. Será la que pondré
en la reseña para que la veáis, al parecer la de la versión de
lujo le pega más. Se supone que tengo entre manos un libro maldito
que contiene y encierra a un demonio. Por Dios, nunca mejor dicho,
quien ha hecho esa portada horrenda con unos ojos saltones y una
estantería... Te rompe todo el rol de libro maldito. Sería mejor
poner una portada negra y lisa, quizás con algún símbolo o
similar. Más parecida a la versión lujo o incluso inspirándose en
la del club dumas (la versión de lujo, me refiero) el editor que ha
permitido que se le ponga ésta portada a cometido un pecado mayor
que cualquiera de los relatados por el demonio. Ahora sí, desahogado
vayamos a lo relevante.
La historia está mal. Ese es quizás el único y principal punto
negativo. La premisa es buena y la transcripción, es decir su
narrativa, su reflejo en la palabra está bien. Pero la historia y su
desarrollo, no. Lo siento.
Es demasiado humana. La niñez del demonio en el infierno es simple.
Demasiado. Coño, se supone que es el infierno, no un barrio
conflictivo del Bronx. Esperas que te narre algo como que fue
bautizado en sangre de condenados, que se le amantó con el esperma
de can cervero o cosas igual de bizarras, perversas y malignas. ¿Por
qué? Porque es el infierno. Su niñez y las tragedias que la nutren
no distan por desgracia de los males que puede sufrir cualquier niño
en éste mundo. Eso es horrible pero cierto. El infierno tiene ser
peor que la tierra, porque principalmente, si haces algo tan mundano
y humano consigues un demonio que es malo por la circunstancias que
le rodean o le han marcado, no por su esencia interior y última. Y
eso le resta al personaje cuando lo medimos en varemos demoniacos.
Pierde fuelle, importancia. Los demonios resultan no ser tan malos,
pero sobre todo, deja de ser misterioso, podemos comprenderlo y
pierde toda su chispa. Cuando conviertes lo sobrenatural, en algo
mundano, explicándolo y midiéndolo con varemos humanos e incluso
físicos, cuando pierde su esencia espiritual y metafísica...
entonces es normal, no es misterioso y además no va a dar miedo. Que
no es que el libro tenga que dar miedo, pero de eso a que no sea
capaz de dar miedo hay un salto. Y grande.
Pero es que además el protagonista, es el último mono, un pringao.
Y mira, no es por nada, pero para hacer un libro, creo que el prota
debe ser alguien que tenga algo especial, único, interesante. No un
mediocre, porque si no te arriesgas que tu libro sea así, mediocre.
Y no veo nada en el porta lo suficientemente especial como para
contar su historia. No es un demonio poderoso, ni aterrador. No es
perverso, ni siquiera maligno, es alguien torturado y castigado, que
basa su maldad mayormente en las circunstancias que le rodean no en
una esencia maligna auténticamente. Encima de ser un demonio menor
es débil y dependiente. El rollo que se trae con Quitoon es
patético. Una relación entre demonios debería ser algo perverso, y
la parte perversa la pone Quitoon, no el prota. Él es dependiente,
manipulable. ¿Cuál es el problema de eso? Que no resulta un
personaje carismático. No es auténticamente malo, no es poderoso,
no es fuerte y no es inteligente. Es patético y dependiente. Y por
ello no tiene ni amor propio ni carisma. Ni siquiera es aterrador, no
ya por lo mencionado. Sino ni siquiera por su aspecto. Pues el mismo
no es aterrador, macabro ni espectacular. Es patético, parece un
tullido, deforme, feo, asqueroso, pero no aterrador. Y lo jodido, lo
cabreante es que salen demonios aterradores. Por lo menos uno. Sale
un puto demonio lamiendo un cristal, antes de romper el mismo y de
utilizar los pedazos para matar a diestro y siniestro. Sólo con ese
momento del demonio lamiendo la ventana y esgrimiendo esa cantidad de
poder psíquico, ya tenemos un personaje mucho más interesante que
el prota. Incluso aterrador. No es que lo sea, pero podría serlo. Al
contrario que el prota.
Y el mal tiene que ser aterrador, o por lo menos tener la opción de
serlo, tiene que ser seductor. Para tentar. Y el prota en ningún
momento podrá tener el poder o peligrosidad necesarios para ser
aterrador o el carisma para ser seductor, ni es poderoso ni es
inteligente, ni es nada. Y me estoy repitiendo.
El final no es demasiado bueno, el prota resulta igual de patético,
y sus intentos de seducirte o amenazarte para conseguir lo que
quiere, son igual de patéticos que lo han sido todo el libro.
Opinión personal
El libro se deja leer. Lo único malo que tiene es la historia y su
desarrollo, pero puede ser entretenido. Quizás mi frustración sea
esa. Leer y comprobar que el escritor es bueno, tiene la técnica y
tiene la premisa, pero la caga estrepitosamente en el desarrollo. Eso
es duro, para mí como lector, porque te lo lees y rápido por su
talento al escribir, aunque detestes la historia. No diré que es
recomendable, pero depende que busquéis para leer quizás hasta os
guste.
En fin lectoras y lectores. Muchas gracias por haber llegado hasta
aquí. Espero vuestras opiniones si tenéis a bien dármelas. Y si
no, pues ya me hartaré de esperar.
Un saludo muy grande ¡y a leer!
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