Buenos días lectores y lectoras.Hoy os vengo a hablar de "hijos de hombres" de P.D. James. El libro es una distopía en la que la humanidad se ha quedado esteril, los hombres no son fértiles y hace una veintena de años que no nace un ser humano. A tal calamidad se la denominó Omega, tras la cuál la humanidad fue cayendo en un inmovilismo ante la desesperación de saberse condenada, en Reino Unido, que es donde se sitúa la novela, gobierna un régimen autoritario, encabezado por el guardián y su consejo privado, que aseguran, paz, tranquilidad y bienestar, para los años que quedan. No obstante, todo cambia cuando un grupo de disidentes interviene en la vida de Theo Faron, nuestro protagonista, primo del guardián y antiguo miembro del consejo. Ésta es la historia. Vamos allá.
Lo mejor.
La primera parte del libro, sin duda alguna. Es increíble la capacidad literaria de ésta autora. Cómo consigue ambientarnos en una sociedad a unos años del colapso, cómo nos describe una humanidad al borde de la extinción, cómo ha conseguido imaginar cada detalle que pueda configurar el día a día de la distopia que ha imaginado y cómo consigue profundizar en el ser humano, el cómo somos en general y cómo encajamos las cosas, habla y describe con bastante acierto nuestra naturaleza, simpatizando con nosotros, haciendo que a través del mundo que ha configurado y del protagonista, al tratar cómo somos, nos sintamos identificados. El argumento pierde un poco de valor, sin ser ello malo, mientras la autora crea y consolida la realidad de Omega, el mal que está acabando con los humanos, desde cómo es el gobierno, hasta los Quietus, y es tan interesante que uno no se cansa de lerlo.
Lo peor. Por supuesto no todo el libro puede ser explicar qué es Omega y cómo ha afectado a nuestro mundo, es obvio. Debe haber una historia. y para mi gusto la historia no es todo lo buena que podría ser, es bastante simple, bien hecha pero simple, y los personajes que la favorecen, que la provocan, es decir, los cinco peces, son bastantes simples. Son un grupo de disidentes que pretenden conseguir una serie de cosas, cómo que mejore la calidad de vida de los presos, que se anulen los quietus, etc. Si no lo habéis leído nos os preocupéis, si os perdéis ante estos datos, simplemente quedaros con que quieren cambiar las formas en las que el guardian de Inglaterra hace las cosas, con su aparente dictablanda que resulta ser tan fuerte. Y aquí, pese a que no tacho la simpleza de la historia cómo negativa, viene el primer punto que no me gusta. Y es que los argumentos de los cinco peces, son bastante simples, y eso ya es demasiada simpleza. El único que tiene un poco de chispa es la verdadera intención de Rolf, que pretende suplantar al guardian. Y a pesar de que el despotismo que meustra éste personaje le da algo de jugo, es tan banal que lo pierde al momento, porque Rolf, pretende sustituir al guardían como si fuera lo más simple del mundo, resulta ofensivo para l ainteligencia, no es nadie, no ha sido militar, no ha sido polítiico, no tiene puñetera idea de cómo se hacen las cosas ni como cambiar los poderes en su beneficio, no conoce las normas del juego, por decirlo así, pero es que ni tan siquiera entiende el juego, parece que cree que el debe ser mejor para dictador y espera que su estrella le garantice todo lo que necesite para ello, sin demasiado éxito. Es tan simple, que molesta. Y no digo que el personaje no esté bien hecho, pero ahcer muy bien un personaje vacío, le quita emoción a la historia, si hay personas simples, aburridas y planas, y puedes hacer un personaje así para una historia, muy bien hecho, sí, pero ¿qué interés le da eso a la historia? Y recuerdo que estamos hablando de uno de los personajes más complejos de entre los disidentes. El resto no son mejores. Y sus argumentos y exigencias pecan de moralistas, de simples que son, no en un moralismo tan tradicional, es cierto, pero si un moralismo políticamente correcto. Y eso si que da rabia cuando lo estás leyendo. Dos de los personajes son religiosos, haciendo que su pensamiento religioso de amor y perdón, sea tan fútil que a veces resulta frustrante. Otro personaje simplemente se siente ofendido porque su abuelo estuvo en un cuerpo militar que ahora es el ejercito privado del dictador y el último busca justicia por el trato que se le dio a su hermano criminal de baja categoría en la isla penitenciaria de Mann. Son simples, los personajes y sus argumentos, y la escritora no se molesta en ocultarlo, es más los ha hecho así a drede. El mismo portagnista lo piensa. Y eso me desconcierta, porque si no fuera por otros aspectos de la historia que me gustaron a nivel personal y comentaré ahora, habría detestado éste libro por no atraerme demasiado y pudiera ser que resultar hasta tedioso. Un ejemplo de eso es que el grupo quiere que los presos de la isla de Mann sean mejor tratados. Y lo entiendo porque soy un ser humano. Pero honestamente, si yo viviera en una dictadura, en un mundo a un paso de la extinción, me parecería genial que a los presos se les tratase así. Y sé que lo que digo sonará horroroso a muchos. Pero pensad una cosa. ¿Sabéis lo que es la ley marcial? Bien, pues en algunos estados de emergencia, cuando se aplica la ley marcial, robar agua o comida por ejemplo puede ser condenado con la ejecución. ¿Sabéis por qué? Pues porque el eogísmo de unos pocos, puede poner en peligro al conjunto. Y seamos honestos, en una realdiad con recursos escasos, no por su escasez sino por escasez de mano de obra para conseguirlos, donde vamos a morir todos y no quedará nada, porque unos pocos, egoístas, ¿tienen que poner en peligro eso? Porque yo tengo que sufrir más escasez de la que ya sufro por esa realiad porque un individuo egoísta decida que es mejor que yo y atenta contra el escaso y débil orden que impera. Porque alguien que cuando la humanidad está al borde de desaparecer, en vez de utilizar sus fuerzas para ayudar, lo hace para delinquir, merece alguna piedad. No es un estado normal. Es una situación extraordinaria, donde todos debemos dar lo mejor de nosotros. Y si alguien no quiere hacerlo, es egoísta, pero aceptable. Y es grave. Pero más grave aún es que cuando hay que ayudarnos entre nosotros, alguien decida perjudicar a la totalidad. Si tu delinques sabes que hay consecuencias. Si tu delinques en una realidad en la que la humanidad está al borde de la extinción, sabes que las consecuencias son mayores. Es tú decisión, ¿Por qué mereces ninguna piedad? Cuando tu comportamiento pone en peligro en mayor o menor medida, mi bienestar, mis opciones de supervivencia y la de los míos. Lo que he dicho no es políticamente correcto. Lo sé, y sé que me va a costar caro expresar mi opinión. Pero creo que la humanidad tiene el deber de dar lo mejor de sí misma. LO MEJOR. Y si al final todo falla, y no sirve de nada, no conseguimos cambiar nuestra horrible naturaleza acaparadora y destructiva y como a todas luces parece imparable, acabamos provocando nuestra caída, lo mínimo, lo mínimo, es no perjudicar más. Por eso me parece que ampararse en ideales moralistas y políticamente correctos para reducir las consecuencias que merece alguien que ha decidido libremente actuar mal, me parece deleznable. La justicia y la igualdad son prioritarias. Y en un estado de tamaña desesperación, tan extremo, lo son más aún. Y lo justo es que si no vas a hacer algo bueno, te eches a un lado y no molestes, no es justo que tú empeores las cosas con tu egoísmo y mal hacer. Que te creas superior a los demás, y por ello delincas y amenaces la supervivencia del grupo. Por eso, la justicia y la igualdad deben ponerte en tu sitio, y hacerte pagar las consecuencias, en mayor o menor medida, dependiendo de la gravedad de lo que hayas hecho y de la gravedad de la realidad o situación en que lo hayas hecho. Lo siento si mi opinión ofende a alguien. Pero creo que no exculpar es una de las peores cosas que se peude hacer. Y considero que la humanidad se ha convertido en la plaga que es, por ello. Porque exculpamos y perdonamos demasiado y no me refiero a nivel global. No estoy pidiendo penas de muerte ni nada por el estilo. Me refiero a neustra naturaleza. Que culpemos a otro de todos nuestros males, en vez de reconocer nuestra culpa, que culpemos a quienes educan, crían, al sistema o al gobierno, es lo que nos ha llevado a ser así. Consumimos y destruimos cuanto nos place, nos cargamo snuestro mundo y exculpamos. Exculpamos demasiado y lo primero que exculpamos es nuestra responsabilidad en el problema. Si aprendieramos a reconocer nuestra propia culpa en el problema y en cualqueir problema, seríamos mejores. Más cívicos, más honestos. Quizás no mucho, pero quizás si lo suficiente para marcar una diferencia.
Y soltado el rollo, sigo, si es que alguien me sigue leyendo.
Otra cosa que me mató fue el final. Estaba, pese a lo mencionado disfrutando del libro. De una buena novela distópica, muy bien escrita, y pese a todo que me enganchaba. Dinámica e interesante, con un arco que me apetecía recorrer y descubrir. Y entonces en el final, que la escritora podría haber esgrimido para conseguir reflejar muchas cosas, muy complejas y muy interesantes, me mete un final moralista y cristiano, recreándome el nacimiento de cristo en un pesebre y dandole unos toques para sintetizarlo que lo hagan cuadrar con la lógica interna del resto de la historia. Y no contenta con ese final, me mete un "El rey ha muerto, larga vida al rey" que me sorprendió porque era algo tan evidente y predecible, que no me podía creer que la autora tuviera el valor de atreverse a zanjar así uno de los puntos de su historia.
El final me sorprendió, porque no me parecía lógico, ni coherente con el resto de la trama. Porque era predecible. Y hasta unos niveles, ambos sucesos, tan grandes, que no podía esperarme remotamente que la autora pudiera zanjar así el libro, cuando había demostrado tanta operatividad a lo largo del viaje literaria recorrido. Es que me quedé con cara de tonto, la verdad sea dicha.
Mi opinión personal, con todo lo dicho. Ay señor, pues me ha gustado. Cualquier libro que sea iteresante, merece la pena ser leído, en principio al menos. Y éste era interesante. Es brutal como la autora parece castrarlo con algunas decisiones que toma respecto a su argumento, pero es interesante. Es un curioso simil el de castrar su libro, teniendo en cuenta la temática. Es evidente que el libro es así, no por falta de capacidad o talento literario, sino por total gusto de la autora, lo ha hecho así a drede, pero mi diminuto conocimiento en la matería aún, al parece no me hace entender porqué, desaprovhecha las oportunidades que desaprovecha, siendo una escritora de talento y consumada. Lo recomiendo, es ligero de leer y le deja a uno diferente, os lo puedo asegurar, pues llega. Sea el final o el recorrido de vuestro agrado o no, hace pensar mucho en el mundo en que vivimos, en las generaciones que nos han antecedido y nos sucederán y en otras cosas igual de interesantes.
Este ha sido mi analisis, reseña o cómo queráis llamarlo. Espero honestamente que lo hayáis disfrutado, y si no, podéis comentarme más abajo. Me encantara leer vuestros comentarios, sean favorables o no, estéis de acuerdo o no. Siempre con educación ese es el baremo. Una vez más, encantado de escribiros, pasd muy bien día y hasta la siguiente. Y cómo os digo siempre ¡a leer!
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