No estoy satisfecho de mí mismo. Como lector me refiero. Estoy un poco decepcionado. Este verano quería leer muchísimo y al final no he leído tanto como quería. No ha sido un verano infructuoso, porque he podido aprender mucho leyendo, y en parte por eso he leído menos libros. Pero aún así eso me cabrea un poco, consideraba que llevaba un muy buen promedio éste año y en verano, en fin.He de decir que me han caído un par de cosas que... diosito. Y uno de ellos ha sido Rayuela. Diosito.
Y sí, sé que es una novela de culto, que tiene una legión de fans y que seguramente por decir lo que voy a decir a continuación ponga mi cara en un cartel con la frase "Se busca" debajo y vayan a por mí. Sé que mi futuro como escritor será nulo cuando la legión de fans de Cortazar y de Rayuela se enteren de mis palabras, e incluso sé que, puede que un sicario profesional mandado por alguna agencia secreta de fans de Rayuela, me dispare un dardo envenenado con toxinas de pez globo, por el ojo de la cerradura de la puerta, antes de que acabe mis palabras y el mundo conozca que no me ha gustado nada en absoluto dicho libro. Pero yo tengo que soltarlo, y si, queridos lectores, leen esto, es que me ha dado tiempo a publicar mi opinión, pero no duden de que estoy siendo perseguido y he de buscar refugio en los más recónditos agujeros para salvaguardar mi bienestar de aquellos que leyeron Rayuela y no sólo entendieron lo que leían sino que... ¡La disfrutaron!
Y es que no me ha gustado. Apenas me he enterado de un pimiento, y no he conseguido acabarla. Y sinceramente me ha parecido una perdida de tiempo y una mala novela. Intenté llegar al famoso capítulo 7, y cuando lo conseguí me quedé con cara de gilipollas, perdonen mi expresión, porque no era para tanto el capítulo del beso. Intenté acabar la primera parte, es decir el libro leído en orden tradicional de capítulos. Pero no puede.
Así que como decían en corazones en la Atlántida, le concedí dos horas de mi tiempo y como ni me enganchó, ni me gustó, pase de él. Y es el primer libro de mi vida que queda sin leer. Hay libros que me ha costado mucho leer, hay libros que he tenido que leer en varios intentos a lo largo del tiempo e incluso de los años. Pero Rayuela, Rayuela ha conseguido poder conmigo. No sólo no lo voy a terminar, sino que ha abierto las vedas, no creo que nunca más pueda terminarme un mal libro o un libro que no me guste, no creo que nunca más sea capaz de aguantar más de dos horas leyendo algo sólo para poder criticarlo y destriparlo hasta la saciedad. Una nueva etapa literaria se abre y siento miedo, no sólo por el cambio, sino por la cantidad de enemigos, fans de Rayuela, que crece exponencialmente deseosos de mi médula, mientras escribo estas palabras.
Miren, hay libros pesados, densos, complicados, y hay libros malos, ser del primer tipo no implica el segundo. Y para mí, ojo, repito que es mi opinión, equivocada o no, pero tan respetable como cualquier otra, para mí, Rayuela es un mal libro. Lo he leído por curiosidad, por saber qué tenía éste libro, por qué hablaran tanto de él. Bueno pues yo no se lo he encontrado. Por ejemplo, hablando de autores del boom, García Márquez me resultó denso, me resulto complicado y hasta pesado. Pero joder, el amor en los tiempos del cólera me encantó. También es verdad que sin tener a la brillante Mari Paz de profesora de literatura explicando y desentrañando el libro, quizás no lo hubiera disfrutado y amado tanto. Pero aunque fue un libro que me costó, lo disfruté, me sentí identificado con multitud de sus personajes, y cimentó algo dentro de mí, algo que se refleja en mayor o menor medida en mi pobre literatura.
Pero Rayuela... Para mí, aunque sea el único del mundo, lo que es para mí, no tiene belleza ni interés alguno. Esa es la verdad. Los personajes, en su mayoría, me parecen desde pedantes y snobs, a patéticos. Me parecen mezquinos, cobardes, manipuladores... Me dan asco, esa es la verdad, unos más, otros menos. Pero cada uno consigue arrancarme algún sentimiento que me hace desearlo lejos de mi presencia, y así no hay un Dios que acabe un libro, cuando no quieres saber nada de sus personajes, porque lo peor, es que de todo lo que me despiertan, ninguno me despierta curiosidad. Ya sea por lo que se hacen a sí mismos, por lo que le hacen a otros, o por como son. Y el peor es Oliveira, viendo en algunos capítulos como trata a La Maga. Eso me exaspera. Y por volver al amor en los tiempos, Ariza no era mejor, pero coño, algo tenía ese libro, que enganchaba, que tenía arte. En Rayuela no lo he encontrado, no he encontrado nada que me llame, ni en la historia, ni en la trama, ni en los personajes ni en el estilo. El estilo me parece complejo, pero pedante, me parece rizado en demasía, no encuentro ninguna belleza oculta en su complicación, no encuentro ningún sentido a su complejidad. No encuentro armonía entre sus líneas, ni auténtico trasfondo, no veo el arte literario, ni el que busco, nin otro. Y eso me hace despreciarlo. No estoy diciendo que mis palabras sean una verdad universal, ni un credo que seguir, sólo trasmito las sensaciones que me ha dejado y los motivos por los cuales paso de éste libro.
Quizás me falte madurez, quizás mi espíritu no sea lo suficientemente libre, complejo, abstracto o artístico. Quizás me falte recorrer mundo, quizás me falten las sensaciones que deja París en el corazón de los viajeros que descubren sus luces, en cada amanecer, y en cada atardecer, quizás me falte escuchar los susurros de las piedras sobre las que se asienta la vieja ciudad, el quejido de sus edificios centenarios, el murmullo de sus bares y pubs, o la música y el jazz que nutren el alma de la ciudad. O quizás, sólo es que en el fondo, no están buen libro, sólo está muy recargado y hay gente que flipa por eso. En mi opinión la sencillez no tiene nada de malo y a veces es mejor, como lo hubiera sido el párrafo que acabo de escribir, si no hubiera sido tan pedante. ¿Entienden mis impresiones ahora?
En mi opinión, la sencillez que encierra arte, es mucho más difícil y se resiste mucho más al plasmarla, que la complejidad que lo encierra y ya no hablemos de la que lo intenta.
No sé, no quiero decir que el rizar el rizo no esté bien, pero hay un momento un lugar, y hacer algo incompresible y frustrante a la lectura, sólo por hacerlo, como a mí me ha parecido en este libro, me parece complicar la vida al lector. Imaginemos un relato, hacemos una descripción en un momento trascendental del protagonista y la recargamos con términos abstractos y demás. Ahí pega, desde luego. Ahora imaginemos que más adelante el protagonista va a miccionar o a abrirse una lata de conservas o a algo del todo cotidiano, normal, sin más importancia y empezamos a describirlo con el mismo estilo ultra mega recargado, lleno de connotaciones, metáforas, símiles y términos ambiguos y complejos. Yo diría que ahora no pega ¿no? Pues por ahí van los tiros.
En cualquier caso, para bien o para mal, y pese a que considere que es una novela bastante endiosada, entiendo que sea una obra de culto y de estudio, por transgredir ciertas normas literarias, entre ellas, el orden de los capítulos, es algo original, lo reconozco, por romper las barreras de la realidad, vale. Sin embargo, este libro no es para mí. Desde luego, no creo ser el único en tamaño aprieto. Pero entiendo que si haya gente que lo disfrute. Bueno... más que entenderlo lo respeto, porque yo no le veo nada, así que no puedo entender que gusta, si ni siquiera lo percibo a lo lejos, pero el caso es que ustedes me han entendido ¿cierto?
En cualquier caso, al lector que ha llegado hasta aquí, pese a mis esfuerzos por seguir enrollándome, le deseo un buen día, y que me disculpe si le he ofendido en algún momento, pues aunque he tratado de ser mesurado, a mí tampoco me haría gracia que hablasen mal de algo que me gusta, por muy educadamente que lo hicieran. Un cordial saludo y nos vemos en la próxima... si es que sobrevivo a los rayuelistas cabreados.
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