domingo, 3 de septiembre de 2017

Aléxandros. El hijo del sueño. Reseña.

No he leído mucho de Manfredi, la verdad. Creo que sólo he leído el de la última legión. Un libro que me encantó. Y es que Manfredi tiene un estilo único. El tío es arqueólogo o profesor de historia o algo así, no lo recuerdo bien, para dudas, la Wikipedia la tenéis 24/7. En cualquier caso, eso se nota. La cantidad de detalles que te describe, el como se ve que sabe de lo que habla, hasta el punto que nos traduce la historia para hacerla comprensible, es increíble. Pero lo que es más increíble es su estilo. Y es que Manfredi escribe muy bien, muy bonito, muy lindo. Éste libro me ha durado dos semanas, sin dedicarle demasiado tiempo. Es decir me lo he leído mientras estaba inmerso en la escritura de mi propio libro. Estando inmerso en mi historia, con el poco tiempo que he dejado estas vacaciones a la lectura, lo he devorado. De haber estado con mi concentración al cien por cien, me hubiera durado tres días.


Decía que Manfredi sabe lo que dice, pero también sabe traducirlo. Y es que hay un fenómeno habitual entre los escritores que escriben novela histórica, o simplemente una novela que aunque no es histórica, si tiene un contexto histórico, ese fenómeno es el de escribir un libro de historia. Un ensayo, una enciclopedia, cualquier cosa, menos una novela. Una novela no debe ser aburrida, y no debe ser demasiado compleja en cuanto a términos. Hay muchos escritores que se ponen a dar nombres en griego o latín de objetos que pueden describirse con nuestro propio idioma, de manera que cuando llevas un par de párrafos estás perdido, o hasta los huevos de ir al anexo final del libro donde está el vocabulario con la traducción y explicación de ciertos términos en lengua antigua. Manfredi no hace eso, no necesita hacer eso para darle vida a la historia y eso demuestra que su conocimiento de la misma... es simplemente brutal
Volvamos a donde he dicho que escribe bonito. Es así. No sólo te engancha y te hace empatizar con los personajes. Además tiene una capacidad para describir que te hace estar en la escena que él te cuenta. Pocos escritores consiguen hacer eso. Hay escritores que hacen muchas descripciones, muy buenas, y otros que saturan tanto de eso, que te aburren, porque te pierdes en los mil detalles que te dan. Hay otros que apenas hacen descripciones, que sólo se centran en el desarrollo de la historia. Que apenas reparan en objetos o personas importantes, que te cuentan lo que pasa como te lo podría contar cualquiera que te encontraras por la calle: "Pues fui y le dije eso y luego hizo lo otro, y pa'lante".
Manfredi adopta la justa medida. No describe demasiado, describe de forma precisa y cuando debe hacerlo, te traslada a la acción narrada, a la situación leída y mientras lees sientes que estás a miles de kilómetros, a miles de años de donde estás realmente. Además no te satura metiéndote sólo guerra, o sólo política. Metiéndote sólo a los personaje sus pasiones o desamores, o metiéndote acción, o calma. Las palabras que definiría a Manfredi, en mi opinión sería "equilibrio preciso". No mete mucho, mete lo necesario pero muy bien hecho. Hasta el punto que te quedas embelesado con lo que te cuenta.
A todo esto, Manfredi tiene que ser un golfo de la hostia, con la capacidad que tiene para comunicar tiene que hincharse a ligar, si yo no fuera un macho heterosexual estaría perdidito por él.
Perdón, sigamos.
Éste libro me ha dado muchas ideas para mi propio libro, me ha inspirado y lo he disfrutado. Pero sin embargo, también, como todo, tiene una parte negativa, y ahora la diré. Pero antes quiero dejar clara una cosa. El libro de Manfredi, en cuanto a su realización, como decía, es un muy buen libro, te puede gustar más o menos, pero no tiene fallos concretos en cuanto a como está hecho. Al menos yo no he tenido la pericia para descubrirlos. Sin embargo el fallo, o mejor dicho, lo que a mí no me ha gustado tanto, es personal. Es decir, no es un error en la forma del libro, sino algo que a otra gente le gustará, pero a mí no. Sigamos.
Esto que os comentaba, es que es demasiado perfecto, demasiado evidente, la historia quiero decir. No hay grises casi. Los hay, pero muy evidentes. Es decir Alejandro Magno es perfecto, tiene fallos, pero no fallos gordos, fallos controlados, casi meticulosamente. Hasta el punto de que esas zonas grises, no lo son. Filipo, su padre, tiene fallos, muy gordos, y aciertos. Pero demasiado evidentes. Sus debilidades y sus fortalezas están bien diferenciadas. Son, por decirlo así admisibles. Hasta el punto de que es un personaje que tiene una zona clara y otra oscura. Pero no tiene grises. Es como si por decirlo así vierais un personaje que es bondadoso. Completamente bondadoso, no tiene un ápice de maldad. Y ese es su lado bueno. Pero luego es un cobarde, un completo cobarde, no tiene valentía ni de forma residual. No hay grises entre su parte buena y su parte mala. Y eso es algo ilógico. Nuestro carácter se define y evoluciona con el tiempo, lo bueno o lo malo que tenemos no lo es siempre de forma evidente, sin transición ni cambio. Y en los personajes de éste libro, yo no veo esos matices, esos grises. Veo que los personajes aparecen al principio con unas cosas buenas y otras malas, que no varían en absoluto, que no cambian, que no evolucionan. O así me lo ha parecido a mí al menos.
El resto de la novela es tan genial que éste pequeño detalle me ha pasado desapercibido. Yo, como escritor principiante no estoy a la altura de este hombre por ningún lado. Mis errores son mucho peores que los que yo le he visto y mis aciertos no están a la altura, eso es la verdad. Pero con todo y con eso. Manfredi, aunque me ha apasionado y enganchado y puede que sea de mis escritores favoritos, también tiene algún que otro fallo.
¿Leeré más de él? Por supuesto, y lo siguiente serán el resto de la saga que empieza con éste libro.
¿Lo recomendaría? Evidentemente.
¿Me ha gustado? Desde luego, queda constancia.
En fin lectores y lectoras. No he leído tanto como quisiera éste verano, pero sabéis que soy un maldito adicto de la literatura, y leo aún cuando no debería hacerlo por tener otras responsabilidades y deberes. Lo que pasa es que no me ha dado tiempo para escribir las reseñas que tengo que hacer. Iré subiéndolas según pueda porque como hijo de libreros en Septiembre viene nuestra WW ¡Hasta la próxima un saludo y un besazo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario