martes, 11 de julio de 2017

El ángel más tonto del mundo. Reseña.

Ha llegado el verano y eso significa que tengo más tiempo para leer. Que empiecen los vigésimo primeros juegos de la lectura. Nunca he sido de esa saga, ni me la he leído, tengo otros gustos, pero quería hacer la mención alguna vez.
El primero de mis libros de Verano es el ángel más tonto del mundo de Christopher Moore. Bien, éste autor, como ya sabrán los que sean asiduos a leerme, es de mi favoritos, pues me conquistó con la sanguijuela de mi niña. Fue un libro que me hizo reír tantísimo y me enganchó tanto que no pude parar hasta terminarlo, y lo terminé, escojonao perdido y llorando de la risa, pues su suave y sutil, pero implacable humor.

El ángel más tonto del mundo es anterior, pero sin embargo no me ha privado de disfrutarlo mucho, he notado que aquí el autor no estaba tan curtido como con la sanguijuela, pero aún así me ha arrancado varias carcajadas, es un libro divertido, disparatado e ingenioso.
Si bien es cierto que no me ha hecho tanta gracia, me ha gustado, no ha sido el gran hito de leérmelo en menos de un día, pero lo he disfrutado y la verdad que la segunda mitad del libro prácticamente me la leí de un tirón estando den la playa. Me llevé para el fin de éste libro sólo y me di cuenta de que había calculado mal el número de horas de lectura, más bien no las había calculado y por eso de repente me vi que tenía mucha playa, mucho calor y cero lectura. Ay, señor.
Lo mejor de éste libro sin duda alguna es Kendra, la nena guerrera allende la frontera. Y con ello me refiero a la trama y la forma en que los protagonistas y otros personajes la alimentan. Pero sobre todo Kendra. Es uno de los mejores personajes que he visto en mi vida, y llega a rivalizar con la sanguijuela y su protagonista vampiresa. Todos los personajes están muy logrados y ese humor sencillo pero continuo reina de principio a fin, haciendo que la oportunidad de reír fluya con rapidez, pero sin estar rebuscada, es que está ahí, flotando en el aire, de repente como si nada te estás riendo y eso es muy difícil de conseguir, lo sabéis.
Quizás lo peor, es que a pesar de que tiene unos cuantos personajes, protagonistas, detalles y disparates muy, pero que muy bien hechos, que favorecen a la trama y la alimentan de disparates y carcajadas, no son todos. Es decir, es un gran libro, pero no es tan bueno como la sanguijuela, donde cada componente que aparecía, ya fuera un escenario, una situación, un dialogo, un personaje, era genial. Está bien construido, bien desarrollado, bien escrito, y la única pega para mí, es que no tanto como el primero que me leí. Si me hubiera leído primero éste, y luego la sanguijuela, pues ya está, pero es como si pruebas el chocolate y luego las galletas, nada es mejor que el chocolate. ¿Me oís? NADA. ¡NADA!
Dicho lo mejor, y lo peor, que no es algo malo, a decir verdad, vayamos con mi opinión personal. Lo más cojonudo es que hago esto como si ahora mis juicios y opiniones hubieran sido mínimamente imparciales, tengo más cara que espalda, lo sé.
Es un buen libro, entretenido, ligero y divertido, al principio no engancha tanto como otros, sobre todo a los que no somos muy navideños, puesto que éste libro es una historia navideña típica, atípicamente desmadrada, pero aún así es un libro recomendable, un libro con el que quedas bien si lo regalas, y con el que disfrutas y guardas con cariño en tu biblioteca si te lo quedas ¿Lo recomendaría? Por supuestísimo.

Y en fin lectoras y lectores, hasta aquí la entrada de hoy, me sorprende los sana que me ha quedado teniendo en cuenta la mala uva que estoy teniendo últimamente, si es que me ponéis de buen humor, como siempre, un saludo y no os queméis el culito en la playa.

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