Cada año, los que me sigan lo sabrán, de los libros que leo, escojo
doce, y de ellos distingo los tres peores y los tres mejores, los
reseño y explico el porqué de su calidad o de la falta de la misma,
porque me han gustado más o porque no me han gustado, en el
transcurso de esta costumbre me he encontrado con auténticas joyas y
con auténticos espantos. Hasta el punto que me ha costado seguir
esta costumbre. Éste año, estoy leyendo mucho más de lo normal, me
duran poco más de un par de semanas los libros, y como ya me he
leído doce he pensado en no esperar hasta finales de año para sacar
mi ranking particular. Así además aprovecho y puedo hacer otro
ranking de los libros que me he leído durante el verano. Bien
vayamos allá. Los libros a juzgar esta vez son: Oveja mansa,
Regimiento monstruoso, El nombre del viento, Ronda de noche, Marina,
Eragon, Eldest, Brisingr, Legado, El dragón rojo, El temor de un
hombre sabio y por último El silencio de los corderos.
Bien esta vez no voy a poder hacer los tres peores, así que hablaré
de los libros que más me han llamado y que más me han gustado y
omitiré los que a pesar de gustarme no me han calado tanto.
Oveja Mansa es un libro con un toque cómico. En el libro un par de
científicos intentan crear una explicación para la teoría del caos
que también explique las modas y tendencias, de donde salen, porque
y demás. Es un libro divertido, entretenido de leer, sinceramente no
es el tipo de libro al que estoy acostumbrado, y por ello me
impresionó como me enganchó. La narrativa es excelente, los
personajes son muy humanos, y pasan de ser carismáticos a patéticos
para luego resultar esperpénticos. Todo ello aderezado con unas
dosis de humor muy suave pero continuo. Y esa es la clave. Ya lo he
dicho otras veces. La clave de una novela humorística no es que te
haga reír mucho muy rápido. Es que te haga reír de forma continua
y suave. Que empieces a leer y tengas una sonrisa continua en el
rostro, que a menudo sueltes alguna carcajada o te rías, porque la
clave no es la intensidad, sino la cantidad, una novela con un humor
suave y continúo hará que después de un par de capítulos o una
hora de lectura estés escojonado. Mientras que una novela que busca
grandes puntazos, al final irá decayendo, sí, nada más empezar te
desternillarás de risa, pero es muy difícil que eso siga hacía
arriba, que cada vez te rías más, que sea más graciosa y aquí es
donde acierta oveja mansa. Una novela sencilla, humana, pero
fantástica. Otro punto a resaltar es la protagonista. Es genial,
original, pero no es todo su merito, la novela acierta porque nos
pone a una personaje muy potente rodeada de otros personajes
secundarios que son totalmente excéntricos y fantásticos por ello,
creando toda clase de situaciones absurdas que le dan mucha vida a la
trama. Es una novela que recomiendo y que releeré un par de veces
más como mínimo.
Esta novela es tan fantástica que no sabría por donde empezar, pero
tiene una parte mala, su segunda parte o concretamente una parte
concreta de su segunda parte. Es decir, si hubiera hecho un los tres
peores y en el ranking sólo estuviera el temor de un hombre sabio,
habría ido a parar allí, pese a todo y con todo el dolor de mi
corazón. Ahora sabréis porqué.
El nombre del viento es una novela de fantasía excelente, con un
protagonista bien creado y cimentado con un desarrollo tranquilo y
bien medido, es decir no se esfuerza en contarnos mucho, sino en
contárnoslo bien y su escritor demuestra saber contar historias. Los
orígenes del personaje, que le marcaran durante toda su vida como
Edena Ruh son excelentes, una obra de arte, el tiempo que pasa como
vagabundo sufriendo y huyendo de si mismo, es trágico y genial, nos
hace simpatizar con el protagonista, Kvothe, de una manera increíble.
Nos hace sentirlo dentro de nuestro corazón, despertando ternura y
cariño por él, como si fuera un amigo, un familiar. Cuando Kvothe
entra en la universidad somos uno con él ya. Celebramos sus éxitos
y lloramos sus fracasos con él. La universidad es increíble, no
había visto nunca en un libro tratar el tema cultural, el
aprendizaje, el conocimiento de una forma tan interesante. Tal y como
se describe incluidos los problemas y taras de la universidad es un
lugar mágico, no por la magia sino por ser un templo del saber, es
decir cuando uno está leyendo acerca de las aventuras de Kvothe en
la universidad siente ganas de aprender, de empezar a estudiar alguna
ciencia, idioma o arte. Es increíble. El resto de personajes están
bien construidos, siendo carismáticos e importantes, tanto los
principales como los secundarios, los aliados como los enemigos, este
libro es arte, respira arte, es casi magia. Pero luego llegamos al
temor de un hombre sabio, y aquí tropezamos.
Y es que empieza muy bien, sabe mantener los aciertos que el anterior
ha logrado, pero mientras que el nombre del viento es un libro
perfecto, el temor de un hombre sabio es un libro casi perfecto y eso
tal y como se había dejado el listón de alto es casi un fracaso, el
problema de hacer algo demasiado bien es que te arriesgas a no poder
superarlo y creo que eso le ha pasado a Routfus. Hasta que Kvothe
viaja a Vintas, el libro es genial. Y cuando viaja allí también,
engancha, te hace estar todo el día pegado a él, te deja mono,
cuando se enfrenta a los bandidos te deja con el culo apretado hasta
que llega a la conclusión y perdón por la vulgaridad, pero es así.
Pero, sin embargo... Llega la parte de los Adem y esta es la parte
que falla, que altera el perfecto equilibrio y que convierte en un
libro que iba a ser una segunda parte perfecta en un libro que no ha
llegado a la altura del primero. Porque la parte de los Adem es
aburrida, sí, lo es. Te aburres de ver como Kvothe no entiende esa
cultura y es incapaz de encajar con ella, ocurren cosas que no tienen
sentido y que parece irreverentes, es como si el escritor hubiera
dado un descanso entre lo anterior escrito y esta parte como si
hubiera sufrido un bloqueo y al volver a escribir no recordara como
continuar su propia historia, hubiera perdido su sincronización con
la novela o que se yo. Me aburrí con ésta parte, en algunos
momentos me llegó a parecer absurda e inarmónica con el resto. El
Kvothe que vemos aquí difiere del que habíamos visto hasta aquí,
es como si fuera otro, como si ni cuajara con lo que había sido, es
como si se llevase al personaje hacia una transición hacia un a
madurez de forma forzada. Y no. Cuando termina su estancia con los
adem vuelve a Vintas y luego a la universidad, pero ya no es lo
mismo, ya no es lo mismo, ya no pega bien, no cuaja, es como si se
hubiera explotado tanto ciertas claves que funcionaban que ya no
funcionan más, como si no se supiese añadir nuevos condimentos que
funcionen, es como que se ha agotado lo que funcionaba y ya no sirve,
como que Kvothe y la historia, ha cambiado tanto que de repente ya no
encaja con lo anterior y eso no gusta. No sé si soy yo, puede que
sea una impresión mía, pero es lo que percibo, siento un corte,
como si hicieran encajar dos piezas que no encajan. Kvothe ya no es
un vagabundo sabio, artista e inteligente, ahora es otra cosa, no sé
si es porque quieren darle rasgos de guerrero después de haber
aprendido a pelear con los Adem, rasgos que no encajan con el
personaje, No sé si es porque intentan darle una personalidad más
adulta, más desvergonzada, el caso es que no me gusta el nuevo
Kvothe, me parece un personaje que ha perdido su esencia, que ahora
va de sobrado. Y no es al único personaje que le pasa. Denna deja de
ser una chica encantadora y mágica para convertirse en una tonta
arrogante que no es capaz de ver que la están maltratando y que la
van a matar, se vuelve caprichosa... Es... Quizás es lo que necesite
la obra. Quizás ese cambio brusco y desconcertante, que altera hasta
la narrativa, hasta el estilo con el que se escribe, cree el
desconcierto necesario que sirva de transición entre la historia
creada por el primer libro y la que vendrá con el siguiente, joder
quizás es una puta obra de genialidad. Pero este no era el momento
de usar esa carta. Si vas a desconcertar al lector cambiando los
personajes, el estilo, la trama, sumiéndolo todo en el caos, el
momento no es al final de un libro, porque el lector quedará
confundido sin entender que pasa y se cabreará, es una transición
brutal, pero no puedes dejarla sin acabar. Es decir, mete ese cambio
ese caos a principio del libro y ciérralo para cuando acabe el
mismo, mételo en el próximo libro para que cuando acabe este puedas
sacar un cuarto con la transición hecha, pero aquí, aquí no. Son
excelentes libros ambos, pero el segundo tiene un pequeño problema
que he explicado a conciencia para evitar dejar a quien lea esto
confundido, y es que no está a la altura del segundo, por agotar
hasta el vamos lo que funcionaba y por hacer una transición un
cambio en personajes, trama y narrativa antinaturales. Y es mi
opinión, que nadie se lleve las manos a la cabeza.
Bien, he leído de Terry Pratchet regimiento monstruoso y ronda de
noche, ambos son buenos, pero ronda de noche es mucho mejor.
Regimiento monstruoso me sacó más carcajadas, pero sin embargo hubo
momentos en que se me hizo difícil de leer, se hacía más denso o
más lento o más aburrido y el final no me gustó tanto. Es un buen
libro, con una buen a idea base, pero no tan bien desarrollado ni
equilibrado, está un poco descompensado en algunas cosas y por eso
me voy a decantar por escoger ronda de noche.
¿Por qué funciona mejor ronda de noche? Un punto principal yo diría
que es el protagonista. Es mucho más carismático el protagonista de
ronda de noche que la prota de regimiento monstruoso. ¿Por qué? Muy
sencillo, porque Tommy en regimiento es un novatillo, que va
descubriendo como moverse en el escenario a medida que pasan los
capítulos, para el final del libro es todo un experto, pero la mayor
parte de él no, es decir es un novato. En cambio en ronda de noche
el prota es un veterano de lo que hace, sabe desenvolverse mejor, es
más seguro y decidido y eso lo hace más carismático, más
atrayente. Además ronda de noche juega mejores cartas en cuanto a la
trama se refiere. En ronda de noche tenemos viajeros en el tiempo,
investigaciones criminales, guerras civiles ¡y un huevo duro! Y
quien lea la novela sabrá a que me refiero. Lo que quiero decir es
que la trama en ronda de noche es más original, utiliza menos
tópicos, da más lugar para el absurdo o por lo menos para un
absurdo menos convencional, regimiento monstruoso usa una baza un
tanto tópica, y eso le resta al humor absurdo y hace que pegue menos
con las escenas de acción. El absurdo tiene que pillarte
desprevenido, si explotas un tópico ya no te pilla tan desprevenido.
Además de que el final es más apoteósico, la trama es más
entrañable y ese tanto de que el prota viaje al pasado para encarnar
al hombre que le convirtió en el hombre que será en le futuro, que
le enseñe todo lo que ha de saber, eso es un puntazo muy gordo e
insuperable. Ambas son buenas novelas, pero si tuviera que recomendar
una a un profano en la fantasía de prachet, escogería ronda de
noche antes.
Esta saga de libros de fantasía era algo que creo que siempre he
tenido pendiente. No sé muy bien porqué pero sabía desde que tuve
consciencia de que existía, que un día me los tendría que leer.
Así que ahora, vamos ha hablar de ella.
Hablo de la saga en general porque no me voy a meter a desviscerar
libro por libro, prefiero una visión más general de la totalidad de
los títulos y en mi opinión que aciertos y que fallos han tenido.
Los libros de Eragón, empezaremos con un punto positivo, destilan
imaginación por todos lados. Bien es cierto, que tiran de algunos
tópicos que ya han sido explotados en la fantasía, como son elfos,
dragones, enanos y magia a raudales. Pero aunque se sirva de algunas
cosas que ya están inventadas, crea su propia mitología, su propia
fantasía, da lugar a conceptos nuevos y muy interesantes. Sabe usar
estos elementos básicos, obrando así una especie de modernización
de los tópicos fantásticos, un lavado de cara, y eso está genial.
La imaginación de Paolini, al meter fantasía en su novela es
excelente, sencillamente excelente. Este chaval tiene que tener una
mente prodigiosa. Es novela juvenil, pero aún así me ha enganchado
y mucho, no es lo mejor que he leído en novela Juvenil, pero tampoco
es ese tipo de novela juvenil barata que sólo pueden leer jóvenes y
críose que no tienen suficiente criterio para darse cuenta de lo
simple o mala que es dicha novela. No, son buenas novelas, juveniles,
pero buenas, ya que a pesar de lo que muchos opinan y del estigma que
tiene, la novela juvenil no tiene que ser mala literatura, es
literatura menos cruda, menos oscura, menos compleja en ciertos
aspectos o densa, pero no por ello peor.
Pero hablado un rato de lo bueno, mencionemos lo malo. La narrativa a
veces no brilla tanto como debería para una saga que destila tanta
imaginación y que tiene tanta calidad, no llega a ser mala, pero
cuando lees ciertos pasajes, ciertas aventuras o ciertas
conversaciones, a veces, no siempre, pasa por tu cabeza "a esto
le ha faltado darle una vuelta" "Le ha faltado cocer un
poco más". Y a ver, es obvio. Paolini escribió estas novelas
siendo un niño, maldita sea, ¡un niño! Por ello es normal que
veamos aspectos así en la narrativa o la trama, momentos que
hubieran podido ser mejores, es consecuencia ya no de un autor novel,
sino de un autor infantil. Es decir, según tengo entendido estos
libros fueron los primeros de Paolini, que empezó a escribirlos con
dieciséis años, no tenía experiencia y una docena de obras
publicadas. Y por tanto sumado a su edad, son pequeños fallos
respetables. Porque les diré una cosa, lectores. Yo llevo
escribiendo desde que era niño, me pegaron eso. Y hoy día creo que
escribo decentemente, hasta bien. Pero con dieciséis años, pese a
mis buenas ideas y mi imaginación no tenía las tablas de ahora, era
pura sustancia literaria en bruto, ya me hubiera gustado a mí
escribir como éste muchacho con su edad. Ya me hubiera gustado con
dieciséis años tener sólo esos nimios fallos. En definitiva, sin
bien la trama, narrativa, personajes o diálogos tienen partes que
podrían haber sido más pulidas (ni siquiera malas o negligentes
simplemente buenas pero mejorables) es normal, teniendo en cuenta la
situación del autor. Y es más, es casi admirable que tenga tanta
capacidad y tanta calidad dada dicha edad, yo no lo hubiera hecho
mejor en esas circunstancias y no creo que muchos puedan decir lo
contrario.
Sin embargo, vamos a meterle un poco de caña a Paolini, que ya le
hemos mimado mucho. Y es que hay algo que si que no me gusto, para
nada, para nada, para nada. Y es Eragon. Bueno, no Eragon, no, no nos
pasemos, sino un rasgo de su personalidad. Y es que es un niño
inmaduro. Lo cuál no sé si es un acierto por parte del autor por
reflejar un personaje con sus fallos con tanta veracidad o un fallo
por no hacer un personaje más atractivo. Y el caso es que Eragon
tiene muchas cosas buenas, y le cogemos cariño, pero su inmadurez,
cosa lógica pues es un adolescente imberbe cuando empieza su
aventura, a veces nos da ganas de apalizarlo y quitarle la tontería.
Es como ese hermano pequeño, primo o amigo al que queremos, mucho,
mucho, pero que a veces nos saca de sus cabales con una actitud
innecesaria u otra tara personal desquiciante. Y es que Eragon es muy
inmaduro para ciertas decisiones personales, sobre todo en cuanto a
temas del corazón se refiere, al obsesionarse durante toda la saga
con un amor platónico que no va a ninguna parte y que sólo la hace
quedar como un niño inmaduro y caprichoso. No os equivoquéis,
Eragon es noble, bondadoso, honesto, puro de corazón y valiente.
Pero es inmaduro, caprichoso a veces, impulsivo y algo blando.
Inmaduro porque durante mucho tiempo parece negarse a aceptar que
tiene que convertirse en un hombre que ya no va a tener una vida
normal y que hay ciertas normas y ciertas personas que son de una
manera y punto, así es el mundo de injusto. Caprichoso sobre todo en
el aspecto sentimental, pero también se encapricha de ciertas cosas
como la primera espada que tiene y pierde, que es una gran espada,
pero se pasa más tiempo echándola de menos que buscando una digna
sustituta. Impulsivo, pues se mete en problemas que el no es capaz de
afrontar, es decir, le salvan el culo un montonazo de veces otros
personajes y eso en el héroe de leyenda del libro que lees, pues da
rabia, esas cosas te lo desmitifican un poco y al fin y al cabo si
leemos fantasía épica es por algo ¿no? Y por último blando. Y eso
me fastidia, Eragon es valiente y afronta grandes pruebas, grandes
peligros, pero eso no lo hace duro, sobrevive, pero no se curte, por
decirlo así. Y lo peor es que la trama favorece que sea así, no le
da en la cara y le ayuda a cambiar. Por ejemplo, entre el primer y el
segundo libro queda tullido. Y en vez de curtirse y aprender a
sobrepasar su invalidez, demostrando ser durísimo, simplemente con
magia le curan y le dejan como nuevo. Y tú te quedas pensando...
"Eso no se lo ha ganado, se lo han regalado, de gratis" Y
claro eso desencanta del personaje. La trama está bien constituida
pero a veces es demasiado suave con Eragon, le permite continuar con
sus malos hábitos en vez de darle tan fuerte que le enseñe u
obligue a dejarlos. Al final los buenos atributos de Eragon pueden
más que sus "manías" y se convierte en un gran héroe,
tras realizar grandes gestas y un último y significativo sacrificio.
Pero no sé si a propósito y por error, Paolini le permite cosas
como ser blandito y caprichoso, mientras que a otros personajes, no.
Al final Eragon es un sabio y da la impresión de que ha aprendido lo
suficiente para con el tiempo poder pulir esas partes de si mismo tan
negativas. Pero nos queda esa duda. ¿Seguirá siendo bueno y
aprendiendo y cambiando para bien, o al final su impulsividad,
caprichos, debilidad e inmadurez harán que la cague adelante quizás
de forma irremediable? Yo que soy de rallarme, me siento afectado.
Porque por ejemplo, Roran, su primo, no tiene nada de eso. Su único
punto débil, su única debilidad es el amor imperecedero que siente
por Katrina. Que a veces le hace ser impulsivo y tomar decisiones sin
pensar en las consecuencias. Pero joder, Roran se vuelve durísimo,
sortea todo lo que le viene y aprende de ello. Roran empieza siendo
un chaval enamorado que comete unos cuantos errores, pero los justos,
aprende de ellos y no la vuelve a cagar. Se vuelve un guerrero
insuperable, un estratega brutal, y demuestra ser tan fuerte y duro,
como honesto e inteligente. Y sin ayuda de magia, dragones ni elfos.
Roran es un personaje que se hace así mismo, que no tiene ayuda de
nadie y cuyos méritos son solo suyos. Le destrozan un hombro en el
segundo libro y consigue pelear, luchar y sobrevivir con él así,
hasta que salva a todo su pueblo y se reencuentra con Eragon. Maldita
sea, después del Éxodo de Carvahal, de salvar al pueblo de los
Ra'zac y del imperio, cuando llegan al territorio de los Vardenos
agotados y destrozados, Roran corre a la batalla, empieza a combatir
y se carga a nada más y nada menos que dos magos sumamente poderosos
como los gemelos. Él sólo, tirando de su fuerza, su instinto y su
inteligencia. Comparad a los dos personajes. Eragon no está mal, sí.
Pero a Eragon le quitas toda la ayuda que le han dado, todas las
profecías, los edulnarís operando desde la sombra, su dragona, la
magia y la ayuda de Bromn, los enanos, los elfos y los Vardenos, y no
es nada. Ningún mérito es genuino suyo, sabe trabajar en equipo y
tal, sí, pero si llega a tener las cosas más complicadas a verse
más veces solo, o más sólo y con menos poder y ayuda, se nos muere
en el segundo libro. Con todo, sufre un montón de derrotas. Y por el
contrario está Roran, que se desenvuelve bien allí donde le pongas,
consigue victorias pírricas e impensables y lo hace con un puto
martillo y unos huevos más grandes que todas las cosas juntas. Y
perdón por el lenguaje. Pero en definitiva, la diferencia es que
Roran es un tipo hecho de una pasta especial, vaya usted a saber
porqué, y Eragon un tipo que ha tenido suerte pese a todo lo que ha
sufrido. Y eso, jode, que sea más puto amo el primo secundario que
el prota que es "el elegido" pues rechina un poco.
Con todo es una saga fabulosa, se disfruta de pe a pa y que decir
tiene que en poco más de dos meses me la fusilé, y eso es sólo por
la calidad literaria que tiene esta obra. Hay cosas que serían
mejorables y otras que rechinan un poco, pero hay tanto bueno y
genial que esa pequeña parte pierde importancia, palidece al lado de
la basta calidad que compone cada capítulo de estos cuatro libros.
Os la recomiendo como jinete de dragón auto proclamado y como dice
Paolini, "¡mantened afiladas vuestras espadas!"
En realidad el título se llama el silencio de los inocentes, pero
creo que la traducción literal del inglés es corderos y no
inocentes, y además, aunque no lo fuera, tiene más sentido que sea
el silencio de los corderos que el de los inocentes. ¿Queréis saber
por qué? Pues leeros el libro, coño.
Esta novela ha sido un gran descubrimiento para mí, todo un hito. Me
leí primeramente la del dragón rojo, cuya película original
(Manhunter y no ese bodrio del dragón rojo) Me gusto bastante, más
que el silencio de los corderos, que también me gusto. El caso es
que disfruté muchísimo del dragón rojo, me lo llevé a un festival
de rock y fue mi mejor aliado en esa aventura, el pobre libro regresó
casi tan hecho polvo como yo, pero ambos sobrevivimos. El caso es que
cuando cogí el silencio de los corderos pensé que me gustaría,
pero que no me llegaría tanto. Me equivocaba.
El silencio de los corderos es un gran libro, como el dragón rojo.
Pero es un libro que con menos extensión, tiene más sustancia. El
silencio de los corderos abarca muchísimo más el pensamiento
criminal, es un libro menos policíaco y más psicológico, lo cuál
podría parecer denso, espeso y hasta aburrido, pero Tomas Harris,
tiene unas dotes como escritor tan increíbles, que se da más bien
lo contrario.
El silencio de los corderos es una obra en la que el caso es
secundario. Los protagonistas son Clarice Starling y el doctor Anibal
Lecter. Starling, es una protagonista genial, es la mejor heroína
para ésta historia, pero realmente no es una heroína, ese termino
quedaría ambiguo para definirla. El nivel de conexión que el
escritor teje con la trama entre ella y el lector es profundo y
estrecho, es mucho más interesante que Graham, aún siendo éste un
gran protagonista. Los traumas de Starling, sus vivencias, opiniones
y estados se convierten en los nuestros, nos llega, nos alcanza y las
entrevistas con Lecter poseen una intensidad casi frenética, pero
con un ritmo relajado y bien medido. La trama de asesinatos, las
rehenes, victimas y el mismo Búfalo Bill, se vuelven secundarios,
pero sin perder importancia, ni protagonismo, es difícil, pero
posible. Ya que son un medio para profundizar en Starling, para el
desarrollo de Starling, ella es la protagonista, su madurez es lo
importante, y aunque Búfalo Bill y los crímenes siempre están
presentes, lo que nos interesa y nos obsesiona es la historia de
Starling y como ésta se va a enfrentar a las distintas pruebas que
se le presenten. Y finalmente con el desenlace a punto de hervir,
Thomas Harris da una última estocada.
Puesto que da la primera señal que nos meterá por fin, tras
capítulos y horas en la mente de Starling, aquello que nos hará
conocer, comprender, su motivación principal, lo que la define y la
mueve, y a partir de ahí, la historia, el planteamiento y el nudo no
nos hará conocer a Starling, nos hará comprenderla, nos permitirá
encajar todas las piezas que se nos ha ido dando, hasta que al final,
en las últimas líneas, se confirmaran nuestras sospechas y habremos
comprendido a Clarice Starling, en un viaje apoteósico y magistral.
Pero ojo, a Starling aún le queda mucho por delante, y todavía su
metamorfosis no ha terminado, este viaje, no ha hecho más que
comenzar.
Bueno, lectores. Esto ha sido todo, no me ha dado para hablar de
Marina, de Zafón. Pero le haré una mención, como libro traumático
y delicioso que me lo hizo pasar mal y me dejó hecho una mierda a
nivel emocional a base de historias tristes y recuerdos amargos. Lo
que disfrutamos a veces sufriendo, de verdad. Estos han sido los
libros de éste año, pero estamos en verano y habrá más reseñas
de los que ahora con el calorcito van a ir cayendo. Un abrazote, y
¡cuidaos mucho!





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